Breve descripción
Asienta este próspero enclave en la campiña del Henares, siendo su terreno fértil de cereales, frutos y huertos, con regadío aprovechado del Canal del Henares. Recientemente está asentado en el término un creciente número de factorías que van desviando a la población hacia una actividad industrial y atrae a buen número de inmigrantes.
Desde muy antiguo, en los comienzos del siglo XIV, suena su nombre y ya estaba el poblado, en el que vivían agricultores dedicados a laborar las tierras que, en gran número y calidad, poseían los monasterios de San Bartolomé de Lupiana y los de monjas de Santa Clara y de San Bernardo de Guadalajara. Fue en lo jurisdiccional perteneciente al Común de Guadalajara, y por lo tanto bajo el señorío directo de la Corona de Castilla. En 1626 el Rey Felipe IV la declaró Villa y acto seguido se la vendió a doña Lorenza de Sotomayor, marquesa de Villahermosa. Durante un par de siglos se llamó Villahermosa de Alovera. En 1712, era señor de la villa don Juan José de Andía y Vivero y en 1750 lo era don Cristóbal de Balda.
Hallazgos arqueológicos han puesto al descubierto una importante necrópolis visigoda en el camino de la Barca en la que han aparecido interesantes fíbulas aquiliformes, de bronce dorado, con decoración tabicada de almandines y pasta vítrea.
En siglos pasados el Concejo tenía de su propiedad un gran molino de cuatro piedras en la orilla derecha del río Henares, llamado el molino de Monárriz. Algo más abajo, y en la misma orilla, los monjes jerónimos de San Bartolomé de Lupiana tenían una barcaza y un gran molino de tres piedras de moler, llamado el Molino del Olmo.
En la plaza mayor, muy amplia y de estructura tradicional, destaca la presencia de la iglesia parroquial dedicada a San Miguel, obra del siglo XVI, construida su fábrica con los elementos tradicionales de la campiña del Henares, aparejo de ladrillo y sillarejo de canto rodado, con labrado sillar en las esquinas. Fue su autor el maestro Nicolás de Ribero, quien la construyó entre 1569 y 1587.
Hoy Alovera está situada en un enclave geográfico e industrial que es el soporte de su pujante economía y crecimiento de la población. Grandes urbanizaciones están creciendo en su entorno, lo que le está dando un aire de progreso y modernidad.
(Fotografía y textos sacados del libro "Crónica y Guía de la Provincia de Guadalajara" de Antonio Herrera Casado)
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