Breve historia
Pastrana, villa ducal, pasa de ser una alquería a una villa de pujanza a finales del siglo XI, después de la reconquista de la Alcarria. El término era propiedad de la Orden de Calatrava lo que muy posiblemente propició el crecimiento de esta zona ya de por sí bien emplazada y con alrededores que favorecieron su desarrollo. Los habitante de la rica Pangía, situada en la vegadel río Arlés, de origen antiquísimo, se sumaron a esta población dejando despoblado su pueblo. Esto ocurría durante los siglos XII y XIII.
Fue declarada villa en 1369 por el maestre don Pedro Muñiz. Se confirmó su feria y continuó el aumento fabril y de población. En 1539 se pierde el poder de los calatravos y el emperador Carlos I la vende a doña Ana de la Cerda, con quien tiene muchos pleitos.
Don Ruy Gómez da Silva, noble de origen portugués muy apegado a Felipe II, fue Duque de Pastrana y príncipe de Éboli, se casó con doña Ana de Mendoza y de la Cerda, que más tarde sería la célebre princesa de Éboli, de la que aún se conserva su palacio situado en la Plaza. En esta época experimentó la villa su época de mayor crecimiento.
Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz fundaron en ella varios conventos.
Visitas
Toda la villa merece una visita, destacamos las inevitables a la Plaza de la Hora donde está el palacio de La Éboli.
La iglesia colegiata del siglo XIII, con un museo rico en tapices, pinturas y esculturas.
El colegio de San Buenaventura.
El convento del Carmen, el de de San Francisco, el de los concepcionistas. el de san José.
En su fecha la Feria Apícola.
La plaza y fuente de los Cuatro Caños.
La casa de Moratín.
La casa-palacio de la Inquisición, en la calle de la Palma, aún conserva su escudo: una cruz, una palma y una espada.
(Fotografía y textos sacados del libro "Crónica y Guía de la Provincia de Guadalajara" de Antonio Herrera Casado)
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