Breve descripción
Su historia va al compás de la comarca en que está enclavado: fue primero del Común de Atienza, pasando luego a doña María, mujer de Gómez Carrillo, por donación de Juan II de Castilla. Después pasó al Señorío del conde de Cifuentes, siendo el cuarto titular don Fernando de Silva, quien lo agregó a su mayorazgo, perteneció a él hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.
Resguardado en el hondo de un arroyo que va a dar al barranco del Regato, que luego desaguará en el Tajuña, se encuentra el pueblo de El Sotillo, cuyo nombre tiene clara explicación.
Los paisajes que lo rodean, ya en plena serranía de Cifuentes, son muy atractivos, especialmente algunos de su término, que llaman la cueva del moro y de la mora y los frailes que son un grupo de rocas en llamativa disposición.
El caserío conserva muchos edificios de típica construcción rural. Una fuente del año 1931 da sonido a las calles con sus seis grandes caños sobre los que una cabeza de indio emplumado, al que llaman el perro, sonríe tallada en la piedra.
Visitas
Todo el caserío es una visita a la antigüedad. La iglesia parroquial está dedicada a Santa Marina. Es un edificio muy sencillo, del siglo XVII.
Un rico folklore se conserva en este apartado lugar de la serranía cifontina. La celebración más sonada es en honor de la Virgen de Aranz, celebrada el domingo anterior a la Ascensión. Una procesión con la imagen románica de la Virgen recorre el barranco del Regato hasta el Tajuña, y luego vuelve por los cuatro extremos del término, poniendo en ellos sendas cruces de cera, y quedando pueblo y campos protegidos de las tormentas y otros daños.
En el mes de mayo se celebra la fiesta de la Cruz.
(Fotografía y textos sacados del libro "Crónica y Guía de la Provincia de Guadalajara" de Antonio Herrera Casado)
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