
Los hijos ausentes siempre llevan a la madre en sus afanes. Constantemente tornan a ella en el íntimo rincón de sus recuerdos, de sus afectos vivos y la ofrecen desde la distancia sus obras, grandes o chicas, espléndidas o corrientes, vulgares o excelsas. Todos los hijos ausentes de una Tierra la ennoblecen y la fortalecen añadiéndola el esfuerzo de los idos como una ofrenda que justifica su existencia.
Hubo un hombre bueno, sabio y emotivo, un excepcional escritor que, como puntual cronista, nos legó sus impresiones recordando a Segovia desde esa ausencia: desde la dispersión que les ha desparramado por el mundo. El Marqués de Lozoya siempre se sintió, y se mostró, como un ardiente enamorado de su novia de piedra y del alma que en ella palpita. A Segovia dedicó afanes e ilusiones y no pocas páginas de ejemplar trazado. Estas que ahora recogemos no son sino la expresión de aquella nostalgia, vivida no como escondite de los débiles sino como celda íntima de los ánimos fuertes. Fueron publicadas con humildad en el boletín del Centro Segoviano de Madrid, que las ofreció a los segovianos alejados de su cuna, que así la veían retratada por la más fiel retina. Por ello, esta recopilación es una charla amable en la que los protagonistas son las piedras nobles de palacios y casonas o los humildes adobes de los lares labriegos, los caminos y los amaneceres limpios, los ocasos de fuego en el verano y los cielos, como de azul de acero transparente, en los fíos inviernos. En todo ello nos sumerge la bella y cuidada prosa de Don Juan de Contreras en una emotiva dedicación de sus ensueños. Aquí aparece una lámina de sus sitios y sus gentes; son pinceladas trazadas sobre los escuetos y, para nosotros, emotivos paisajes del recuerdo.
El Centro Segoviano de Madrid, de larga tradición cultural, y del que el propio Don Juan fuera presidente durante largos años, ofrece ahora este libro: SEGOVIA DESDE LA AUSENCIA, con motivo del ochenta aniversario desde su fundación, no aspirando a ser más que los latidos de un corazón enamorado que, con la exactitud del maestro, lleva hasta el lector una chispa de la gran loa que él siempre elaboró, en una vida entregada sin tasa al servicio de su Tierra Segoviana. Es, por tanto, un libro de retazos, entre emotivos y descriptivos, escritos a lo largo de veinte años y que ha resultado coherente cuerpo definitorio de nuestras cosas comunes y de la razón de ser de nuestra institución.