
El pasado día 5 de Abril se realizó la entrega de la reproducción del cuadro "LA FUENTE DE LA GRACIA", donada por el Centro Segoviano de Madrid al Monasterio de Santa María del Parral. El cuadro vuelve al mismo lugar en que estuvo desde 1454 hasta 1838, cuando el original pasó al Museo de la Trinidad y posteriormente al Museo Nacional del Prado.
Según El Marqués de Lozoya (Estudios Segovianos, Tomo XXII, 1970), la obra ha sido atribuída al mismo Jan van Eyck, patriarca de la escuela flamenca. Es muy posible que Jan van Eyck estuviese en Segovia, residencia habitual de la corte de Juan II, en el segundo de sus viajes a la Península, como pintor agregado a la embajada de los señores de Rubaix y de Saintes, encargados de concertar las nupcias de su señor, Felipe III de Borgoña, con la Infanta Isabel de Portugal. La misión de van Eyck sería la de llevar al Duque un retrato de su presunta novia...
Es probable que, durante el reinado de Juan II permaneciese la tabla en el Alcázar de Segovia hasta que Enrique IV, aún no rey, pero príncipe y señor de Segovia, la entregase al Monasterio del Parral, su fundación preferida.
COMPOSICIÓN DE LA OBRA
A la derecha un sumo sacerdote con los ojos vendados y diez judíos conturbados y en fuga. En el trono, a manera de custodia, hay 17 estatuillas de profetas y en los brazos los emblemas de los Evangelistas, constituyendo todo ello la armónica composición de ésta bellísima pintura, cuya reproducción vuelve ahora a su sitrio secular de la sacristía del Monasterio jerónimo de Santa María del Parral.
El segoviano monasterio de EL Parral recuperará dentro de unos meses la presencia de una de sus obras de arte más destacadas, una tabla flamenca de siglo XV que varios autores han contribuido a Jan van Eyck, gracias al centro segovianos de la ciudad en Madrid, que ha encargado una reproducción de la obra “La fuente de la Gracia”, que se encuentra en el Museo del Prado y salió del convento en el año de 1836.
El cuadro, según la historiadora María Luisa Gómez Nebreda en su monografía “Pinturas de Segovia en el Museo del Prado. Estudio de las pinturas de las instituciones eclesiásticas desamortizadas de Segovia que formaron parte del Museo de Trinidad”, ingresó en El Parral a través de una donación de su fundador. Enrique IV de Castilla, entre 1455 y 1459, quedando encastrado en la pared de la sacristía de la iglesia.
De ese emplazamiento lo arrancó José Castelaro, encargado de la desamortización de obras de arte en Segovia, en mayo de 1836, para trasladarlo a la Academia de Bellas Artes de Madrid, donde permaneció en depósito hasta su ingreso, en 1842, en el entonces recién creado Museo Nacional de Pintura y Escultura, de donde pasó al Museo del Prado.
La iniciativa de hacer lucir de nuevo el monasterio segoviano esta pieza, aunque sea a través de una reproducción, ha partido del Centro Segoviano en Madrid, que según recuerda su presidente Antonio Horcajo, “cuenta entre sus objetivos la recuperación del patrimonio perdido por Segovia a lo largo de los siglos, dentro de nuestras modestas posibilidades económicas”.
Dada la estrecha relación de Horcajo con la comunidad jerónima de El Parral, surgió la idea de establecer algún tipo de colaboración , y fue durante un ciclo de conferencias en la sede madrileña del centro segoviano cuando uno de los ponentes se refirió a esta obra, apuntándose la posibilidad de encargar una copia, sugerencia que fue muy bien acogida tanto por el prior del monasterio como por el resto de la comunidad.
Tras solicitar una transparencia de “La fuente de la Gracia” al Museo del Prado y encargar la reproducción a una empresa de diseño y marketing, la copia esta ya incluida, y según comentó Horcajo, está previsto su traslado a Segovia, para ser introducida en la clausura del convento.
Como indica María Luisa Gómez Nebreda en su trabajo sobre las pinturas segovianas en El Prado, “La fuente de la Gracia” ha atraído durante siglos la atención de historiadores del arte, generando una abundante bibliografía y no pocas controversias en torno a su origen , cronología, autoría y el asunto que representa. Los materiales empleados, óleo sobre tabla de roble, apoyan su origen flamenco, ya que en aquel momento en Castilla se pintaba al temple sobre pino; su cronología estaría en torno a 1430. Respecto a su atribución la pieza siempre se ha relacionado con el gran políptico de San Bavón de Gane, de los hermanos Hubert y Jan Van Eyck, pero mientras algunos autores , como Madrazo o Justi creen que la obra salió de los propio pinceles del propio van Eyck, otros lo relacionan con algunos de su seguidores. También hay divergencias sobre el tema que representa, aunque Gómez Nebreda se decanta por “la fuente de la vida”, con base en Apocalipsis, 22, 1: “luego me mostró el río el agua de la vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero”.
“No se puede entender la historia de España, ni la riqueza del patrimonio si no se conoce la orden de los Jerónimos”. Este fue el argumento que le presidente del centro, Antonio Horcajo, plasmó en la entrega de la obra, y que ha movido a la institución a ofrecer una copia de “La Fuente de la Gracia” para que la sacristía del monasterio que abrió sus puertas para que los ciudadanos pudieran contemplar la tabla, y así a vuelva a tener en sus paredes el patrimonio con el contó.
“Pensamos devolver parte de lo que tuvieron”, explicó Horcajo, quien aseguró que el Centro Segoviano de Madrid y la congregación de los Jerónimos “son corazones que laten al unísono; nos sentimos amigos de la orden y modestísimamente queremos contribuir con un detalle de amor” con la entrega de la reproducción fotografiada de “la Fuente de la Gracia”.
Por su parte el prior del monasterio de Santa María del Parral , fray Javier Álvarez, destacó en el acto que se celebró la simbología de la tabla flamenca. Además destacó la relación especial que tiene el espacio y el tiempo, no sólo para los integrantes de la orden de los Jerónimos, sino también para “todos los hombres y mujeres que dedican su tiempo a Dios”, que consagran sus días a esta finalidad.
El Parral, según fray Javier Álvarez, ofrece “Otro ambiente; parece palpar la paz, la armonía”, y aseguró que “somos hombres con los mismos problemas, defectos y tentaciones” que el resto de los ciudadanos, aunque con la búsqueda de vivir de forma modélica.
Más de medio centenar de personas apoyaron la entrega de la obra, en un acto que comenzó con las vísperas en la iglesia del monasterio, en la que incluyeron cantos gregorianos.
Tras la presentación de la obra flamenca, la curiosidad creció en los asistentes que se acercaban a la reproducción de “La Fuente de la Gracia” sigilosamente, tratando de captar hasta el último detalle.
Horcajo explicó que la iniciativa del Centro Segoviano se incluye en los trabajos de recuperación histórico cultural de la provincia, “pero pequeño, lo que podemos abarcar” que la institución viene acometiendo. Recordó la restauración de la puerta de Madrid “emblemática para los segovianos” que acometió el centro. “Son cosas que se han perdido y no debemos conformarnos con que se pierdan”, resaltó. Comentó que la copia de la tabla flamenca se había realizado con una novedosa tecnología fotográfica, que se utilizará en obras que para una exposición conmemorativa para el quinto centenario de la reina Isabel La Católica celebrará en 2004.
Respecto al autor de “La Fuente de la Gracia”, según el Márquez de Lozoya en los “estudios segovianos, es posible que Jan van Eyck estuviere en Segovia, residencia habitual de la corte de Juan II, en el segundo de sus viajes a la península, como pintor agregado a la embajada de los señores de Rubaix y de Saintes, encargados de concertar las nupcias de su señor, Felipe III de Borgoña, con la infanta Isabel de Portugal”. La misión del pintor sería llevar al duque un retrato de su novia.
Además, el Alcázar pudo acoger, según los indicio, la tabla hasta que Enrique IV, todavía no rey sin príncipe , entregase la obra al monasterio de El Parral.
El emplazamiento de la tabla de la sacristía del edificio que alberga la orden de los Jerónimo en Segovia lo cambió el encargado de la desamortización de obras de arte de Segovia José Castelaro, en mayo de 1836, para trasladarlo a la Academia de Bellas Artes de Madrid. Allí permaneció en depósito hasta su ingreso en 1842 en el Museo Nacional de Pintura y Escultura, recientemente creado en ese momento, de donde pasó al Museo del Prado.
“La Fuente de la Gracia”, que ha atraído durante siglos la atención de los historiadores de arte y ha generado bastante bibliografía, está creada en óleo sobre tabla de roble, lo que apoya su origen flamenco.
La escena está dispuesta en tres planos, como la representación de un "misterio". Dios en el trono, con el Cordero a los pies, con la Virgen y San Juan; por bajo fluye un manantial, en cuya corriente manan y flotan unas hostias. En el plano medio, doce ángeles cantores en las torres y seis ángeles músicos fuera de ellas. En el interior, centrado por la fuente, dos grupos de pesonajes, algunos de ellos identificados por el historiador y director del Museo de Cádiz, César Pemán: al a izquierda un Papa (Martín V), un cardenal, un obispo (Don Juan Vázquez de Cepeda y Tordesillas, obispo de Segovia, cuyo largo pontificado -1397 a 1437- comprende la fecha en que se atribuye el milagro del Corpus, posible motivo de la pintura y tiempo de la estancia de Jan van Eyck en Segovia), un teólogo (pudiera tratarse del famosísimo teólogo segoviano "Juan de Segovia", que andaba por estos años por Castilla en la Corte de Juan II, siendo canónigo de Toledo y formidable polemista en defensa de la ortodoxia católica contra moros y cismáticos), un abad, un emperador (Segismundo de Luxemburgo), un rey (Juan II de Castilla). Los otros personajes pueden ser los que componían la embajada borgoñona que visitó a Juan II en la primavera de 1429. Y el pintor, el mismo Jan van Eyck, se retrataría como el último de los personajes, en pie y al extremo de la composición, cubierto con un sombrero del cual pende un paño oscuro.
CRÓNICAS DE PRENSA:
El original que se encuentra en El Prado, salió del monasterio en 1836
(El adelantado de Segovia. Lunes, 14 de enero de 2002)