Volver al sumario



Contribuimos en nuestro primer número a rendir justo tributo a una de las artistas más internacionales de Segovia. Prudencia Sanz "la escultora de los emigrantes", como es conocida en Nueva York, nos recibió cariñosamente en su casa y nos mostró, a través de todos y cada uno de sus trabajos, el reflejo de una vida plagada de anécdotas, experiencias, inquietudes y profundos sentimientos.

Allí donde ha mostrado su obra, ya sea en Bruselas, París, Cartagena de Indias o Nueva York, por citar sólo algunos ejemplos, Prudencia ha sabido sintonizar tanto con el público como con la crítica.

Su escultura, llena de contenido, trascendencia y a menudo de simbolismo, ha cuajado dentro de todos los estratos sociales y culturales. Al margen de un sinfín de premios, medallas y justos reconocimientos otorgados de forma oficial, lo más importante de esta artista, nacida en Escalona del Prado, es que ha sido capaz de hacerle saltar las lágrimas a un público humilde, que sin ser necesariamente entendido de arte se ve totalmente identificado con aquello que siente suyo.

Prudencia sabe muy bien que la vida no la hacen los grandes triunfadores. Por ellos ya hay demasiada preocupación, ya se escriben historias, se cantan himnos y se levantan monumentos. Pero, ¿Quien se ocupa de los que no triunfan, de los que han fracasado y nunca permanecerán en la memoria?¿Quien inmortaliza a los viejos, al soldado malherido o a la mujer, que a pesar de su anomimato y de ser ignorada es la que se levanta de la tierra, da la vida y hace crecer una nueva generación? Es ahí donde está el soporte de la historia escrita, como decía Unamuno, la intrahistoria; y sin duda son los que elaboran todo el éxito que al final pasa a la memoria, a los libros o a las placas. Es injusto no acordarse de ellos ni reflejar esa visión a través del arte sólo porque no perduren con nombres ni apellidos.

La escultura que con más cariño recuerda Prudencia es la de los emigrantes, que gozó de una sorprendente acogida en la ciudad de Nueva York, donde está actualmente expuesta. Como ella misma nos explica, es un homenaje a la persona que ha dejado su tierra, sus raices, pero que por las circunstancias de la vida no ha conseguido triunfar. Prudencia no puede dejar de emocionarse cuando recuerda las palabras que un hombre de color le dijo llorando: "¡Esta era mi madre cuando vino aquí! Has plasmado a mi madre, y ese era yo de chiquitín".

Desde hace pocos dias los madrileños podemos disfrutar de la obra de Prudencia Sanz en el Parque del Oeste, junto al Paseo de Camoens. Se trata del monumento nacional a la virgen María , erigido por suscripción popular . Aunque Madrid ha sido ya una de las ciudades en donde podemos tener la oportunidad de disfrutar de su escultura, por desgracia son muy contadas las ocasiones que tenemos de ver su obra en España. Hora es ya de que otras ciudades, entre ellas Segovia, reconozcan el trabajo de una de nuestras mejores embajadoras.

 
Volver al sumario

PLAZA MAYOR Nuestro Lugar de Encuentro
-EL CENTRO SEGOVIANO - BIENVENIDA -TABLÓN DE ANUNCIOS -PERIÓDICO ELECTRÓNICO -GUÍA COMERCIAL -GUÍA TURÍSTICA -PREMIOS -MÚSICA E IMÁGENES -INFORMACIÓN ESTADÍSTICA -OTROS WEBS SEGOVIANOS -