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Frankie Vázquez y la Orquesta del Solar 1 febrero 2007 Juanchito, Madrid. |
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Frankie Vázquez - Voz. Fornaris Alfonso - Piano, violín, dirección musical. Emilio Mena - Coros. Raúl Collazos - Coros. Samuél Ruiz - Bajo. Cheryl Walters - Trombón. Norman Hogue - Trombón. | Franklin García - Saxofones. Fernando Hurtado - Trompeta. Jaime Vázquez - Congas, chequeré. Efraín Porro - Bongó, chequeré. Alberto 'Beto' Hernández - Timbal. Artista Invitado: Alfredo Perdomo - Congas |
La apuesta de El Solar por la buena salsa con energía, sabor y ritmo continúa, y gracias a sus producciones seguimos viendo en Madrid a lo mejor de este panorama. Esta vez le ha tocado el turno al borícua Frankie Vázquez, sonero del barrio, que ha llevado su privilegiada voz desde temprana edad junto a grandes maestros y agrupaciones como el Conjunto Libre, Sonora Matancera, Ray Barretto, Al Santiago, Lebrón Brothers, Wayne Gorbea, Grupo Caribe, Spanish Harlem Orchestra o con su orquesta Los Soneros del Barrio. Ahora nos ha traído todas esas canciones acompañado de la Orquesta del Solar.
Frankie se metió al personal en el bolsillo desde el principio. La culpa fue del repertorio utilizado y de la forma de presentar los números, todos ellos populares y en su mayoría con los arreglos de Ricky González de la orquesta de Frankie. La Banda, de Willie Colón y grabada por Frankie con la Spanish Harlem Orchestra, sirvió de carta de presentación y de ajuste del sonido de la sala. Pero es que a continuación dio paso a una versión de Hay cráneo, que Tito Rodríguez grabase allá por 1953, en la que ya comenzaron a brillar sus inspiraciones. También dio un repaso a Con los pobres de Roena y a Lo que dijo Justi que estuvo interpretando con Gorbea durante cinco años sin salir del Bronx.

La segunda parte comenzó bien entrada la noche recordando los tiempos junto a Olivera en Libre, allá por 1994, con No critiques. También La Sonora Ponceña, orquesta preferida de nuestro protagonista a la que perseguía de joven por todo Puerto Rico, tuvo aquí su reconocimiento con Noche como boca e lobo y Tumba Mabo, con montuno antológico de Frankie en este último. Uno de los mejores temas de Colón, Piraña, mostró de nuevo su cultura musical y la acertada manera de presentar sus canciones aportando datos musicales que ayudan a comprender su interpretación. El recuerdo a Ray Barretto llegó con El Hijo de Obatalá que le sirvió a Fornaris para ejecutar un poderoso sólo de violín que puso el ambiente a punto para el abrazo que se dieron la rumba y la descarga en Evelio y la rumba donde también el soneo de Frankie fue rumbero. Aquí pasaron ya los metales a conversar al frente de la tarima con el habitual derroche de vara de Norman, y a los demás no les quedó mas remedio que responder.
El regalo musical final de Frankie fue como en Nueva York cantando con el Conjunto Libre, el número que repetían todas las noches después del show a petición del publico era No critiques, y también ocurrió así.