| Entrevista a Frankie Vázquez. |
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Es uno de los soneros más solicitados por las mejores orquestas. Conocedor de infinidad de canciones que es capaz de interpretar de principio a fin. Posee la excelencia de la impecable interpretación de los temas clásicos. Ha pasado por las mejores agrupaciones de salsa de todos los tiempos como la Sonora Matancera, Wayne Gorbea, Al Santiago, Lebrón Brothers, Conjunto Libre, Grupo Caribe o Spanish Harlem Orchestra. Actualmente tiene su propia orquesta, Los Soneros del Barrio. Vivió de jóven en Nueva York y volvió a Puerto Rico en donde perseguía a su orquesta favorita, la Sonora Ponceña, por todas la fiestas patronales de la isla. Pero Nueva York le llamó de Nuevo y comenzó a desarrollar su talento e imparable carrera junto a Al Santiago. Ha escrito páginas memorables junto a su amigo Hermán Olivera y Manny Oquendo. Mantiene la frescura de la salsa en sus selectas colaboraciones junto a Martín Arroyo, Ricky González o Jimmy Bosch. Ha sido capaz de igualar la calidad de Lavoe en Llegó La Banda, junto a Spanish Harlem Orchestra.
Conversamos con Frankie Vázquez en El Solar acompañados por Jesús Cedeño y Julio Mena.
Entrevista realizada el dos de febrero de 2007 en El Solar.
Felipe Ortiz: ¿Quiénes fueron tus ídolos en tus comienzos?
Frankie Vázquez: El que me dañó fue Héctor Lavoe, naturalmente. El primero fue Héctor Lavoe. Cuando era jovencito vivía en Nueva York y en el Barrio en los edificios todo el mundo vivía con las puertas abiertas, éramos como todos familia, los vecinos charlábamos juntos. Entonces todos los días estaba escuchando a los Hermanos Lebrón, a Ray Barreto con Adalberto, a Willie Colón con Héctor Lavoe, a Ismael Quintana con Eddie Palmieri. Todos los días estaba escuchando Lázaro y su micrófono, Pancho el loco, Azúcar pa'ti. Yo crecí oyendo eso. Si un vecino compraba el disco tú decías ¡ah! Ese disco me gustó, lo voy a comprar. Y ya lo tienes en tu casa, luego pasa al otro piso, pasa de piso en piso y ya lo tiene todo el mundo en el edificio. Lo estas escuchando todo el día sin darte cuenta y te estas criando con eso. Pero no te das cuenta hasta que eres mayor. Entonces ahora es que me doy cuenta de lo que mami puso de Cortijo, todo lo que puso de Ismael Rivera, de Rolando Laserie, de Gilberto Monroig. Uno lo llega a oír más profundamente cuando tiene más edad y llega a entender lo bueno que gozó cuando era jovencito. Además mis ídolos han sido Justo Betancourt, Chamaco Ramírez, Cheo Feliciano, Tito Rodríguez, Roberto Faz, Benny Moré, Abelardo Barroso, Ñiquito Saquito, a estos los aprendí profundamente cuando yo tenía mis treinta. Pero el que me dañó fue Héctor Lavoe, él fue la inspiración mía.
F.O.- ¿Tenías ya entonces un montón de discos, no?
F.V.- Yo tenía un montón de discos, lo que hice fue que los regalé porque eran demasiados para el closet, entonces yo me estaba mudando para Puerto Rico. De allí cuando me vine había vendido como unos trescientos a un tío mío y así llegué a Nueva York a cantar con Fuego 77. Mi primo me dijo: Hace falta un cantante aquí, Al Santiago quiere un cantante que pronuncie bien y sabes que soy malísimo con mi inglés, aquí lo que estoy hablando el spanglish ese enredado y no me están saliendo las cosas bien, tengo que solicitarte para que vengas a ayudarme y para que caigas en la banda. Y yo le dije: ¿Cómo voy a llegar a llegar allá? Me dijo Pídele prestado a tu padre o a tu madre o vende los discos. No le pedí ni a papi ni a mami, llamé donde mi abuela y ella lo primero que hizo fue decirme: Toma aquí tienes los chavos y ¿para dónde te vas? Para Nueva York a la aventura, a un trabajo que me están ofreciendo, sino me regreso en un par de meses. Caí en Nueva York, me oyó Al Santiago y ese fue mi primer disco. Yo creía que iba a ser millonario o algo así cuando salí de Puerto Rico, tuve la dicha de buscar la fortuna en tierras lejanas. Pero como ya había vivido en Nueva York antes, no era como estar en tierras lejanas. Vivía con mi familia y como era tan chévere todas mis tías y tíos querían que fuese con ellos a pasar el weekend. La familia me ayudó y me motivó mucho.
Jesús Cedeño.- En algunas de tus canciones hay matices que recuerdan a Héctor Lavoe.
F.V.- Si, en Llegó la banda digo es Frankie Vázquez quién les canta, no te vayas a equivocar. Mi mamá cocinaba y yo ponía vellones, cuando las velloneras eran de vellones. Ponía canciones de Héctor Lavoe y las cantaba al frente de la vellonera sentado. Claro que yo hacía lo mismo con todos los cantantes, lo mismo me dañó Ismael Rivera que Justo Betancourt o Cheo Feliciano, todos tienen una chispa y tienen sus cositas. Ismael es el brujo de borinquen, yo tengo afiches de él, pinturas que me han hecho de él. La mandé hacer iluminada, algo increíble con la bandera y en cinco etapas de Ismael. Varias personas me la han querido comprar. Si hago una cosa así se me va a partir el corazón.
F.O.- ¿Qué recuerdos tienes de tu paso por la Sonora Matancera?
F.V.- Tan pronto yo llegué, Yayo el Índio lo primero que me dijo fue: De ahora en adelante tú cargas la maleta de los repertorios. Y el repertorio era una maleta de cuero así de grande y bien pesada, y a lo mejor Yayo pensaba que yo iba a decir, no, yo no voy a cargar eso, cárgalo tú. Pero yo le dije Mire con orgullo yo lo cargo, va a ser un placer cargarlo, cuando quiera que yo le ayude usted me llama. Y él cogió ese apegamiento y siempre estaba conmigo. Con todas las orquestas aprendí, hasta con las mas malas, porque aprendí de cada cual, de lo bueno y lo malo. En la Sonora estando con Alberto Beltrán, con Celio González, con Leo Marini, con tantos personajes así de diferentes países, lo que haces es asimilar lo que les sirvió de bien y lo que les sirvió de mal alejarlo de ti.
Antes utilizaban betún para teñirse el pelo en las presentaciones, pero tú no te vas a poner betún si vas a usar una camisa blanca ¿no?. Entonces Willy el Baby estaba hablando con una muchachita y con el sudor de la presentación, el betún le estaba manchando la camisa de negro y el conguero Rolando Ramos me dijo, ¿estas viendo a Willy? Qué ridículo, el tipo se puso betún en el pelo y le esta bajando. Luís Cruz que estaba tocando el piano con nosotros le dice, oye que quiero hablar contigo, le aparta de la dama y le dice, te pusiste betún en el pelo y él le dice ¿por qué? ¡Ah! No me digas, no me digas. Parece que se dio cuenta. Al día siguiente le hicimos una maldad a Willy el Baby, compramos betún marrón y le cambiamos la tapa para que creyera que era negro y como él era medio cieguito, por la noche se estaba peinando y se puso el betún marrón. Tuvimos que explotar cuando salía por la puerta porque lo vimos tan lindo. Willy ven para acá, te pusiste marrón en el pelo ¿no te has mirado en el espejo? Y dijo ¿Quién fue el hijo'e puta que me hizo este cambio a mi? Eso no se le hace a nadie, yo soy viejo y ustedes son nenes.
Lo impresionante era que a Daniel Santos ya se le olvidaban las letras, lo ponían en la mesa con su bastón, con la botellita como en los discos, Yayo el Índio se paraba a su lado. Daniel se sentaba con el bastón y las piernas abiertas con una mesita con un vaso de agua y un traguito. Si se le olvidaba la letra Yayo se la recordaba, cuando se le olvidaba lo que hacía era mover el bastón y entonces Yayo bajaba y le decía la letra. La melodía de la música pasaba y el lo decía detrás. La gente se moría por tocar a Daniel Santos, por sacarse una foto con él, por hablar con él unas palabritas.
Daniel abría el show y después de tres o cuatro canciones siempre tenía el movimiento de la temblequera en sus manos y empezaba a decir: Bueno cuando yo vivía en Cuba había un negrito que era el que yo mandaba a hacerme todos los mandados. Y salía Orlando de atrás con otro micrófono y decía Yo soy negro pero no soy esclavo. Era un show que ellos ponían para el público y el decía: Negrito, ven acá. Y Orlando contestaba: No me digas negro, a ti no te lo permito. Mi mamá me lo podía decir pero tú no me digas negro. Y Daniel decía: Yo viví en Cuba, yo era chulo, yo tenía mujeres, yo tenía de todo lo que quería, a mí no me faltaba de nada. Y sale Orlando y dice: Si, de los quince años catorce estuvo en la cárcel, por marihuana.
F.O.- ¿Un sonero nace o se hace?
F.V.- Tiene las dos formas. Habrá el que te diga que el sonero nace no se hace, pero eso es mentira, el sonero si pone de su parte es como un trabajo, mientras más estas en un trabajo más veterano te pones. Yo entro a un trabajo que tu tienes siete u ocho años de experiencia y no puedo hacer nunca lo que tu haces, pero con el tiempo si y quizás avanzado porque cada cual es diferente. Se puede superar con el estudio. El estudio es siempre importante porque es lo que te ayuda a perfeccionar. La experiencia es lo mas importante porque mientras más tu estas cantando, más experiencia adquieres de conocer tu voz, de la voz tuya cuando esta enferma, de cuando estas sano, a donde puedas escalar, a donde puedas bajar. Todas esas cosas las aprendes por la experiencia de cantar, vas aprendiendo de tu voz con micrófono porque oyes tu voz sola y es un mundo y te oyes en el estudio y es otro mundo. Es como cuando coges por primera vez un micrófono o un celular y dices Qué raro se oye mi voz. Tú nunca te has oído de esa forma y te adaptas a tu voz. Así aprendes a reconocer tu voz.
F.O.- ¿Está el reggaetón ganando terreno a la salsa?
F.V.- La salsa se pierde si tú la guardas, si tú no la tocas. Si en tu casa la tienes guardada entonces tú la estas guardando, tú eres el que la esta olvidando. El reggaetón hacía falta en su momento, es un baile y formato de música que se realizó y logró quedarse porque fue bien promovido y pegó bien. A mi el reggaetón no me molesta, lo que me molesta es que digan que la salsa se esta acabando porque la salsa no se esta acabando, es que dejaste de ponerla en tu casa. Mientras ellos hagan su trabajo y yo haga el mío la salsa estará viva. Esto es lo que se ha perdido en Nueva York, ya no es la meca de la salsa, si hay un lugar que sea la meca de la salsa es Cali.
F.O.- ¿En qué te inspiras para tus improvisaciones?
F.V.- Algunas de ellas las invento yo, otras son de cosas que suceden, a veces son anécdotas del pasado o cosas que vayan a ocurrir en el futuro como cuando yo digo en una inspiración: Hoy será así y mañana será de esta forma. Yo me inspiro sobre todo en lo que esta ocurriendo en el lugar, me enfoco al público, trato de recordarme a las personas que he conocido e involucrarlos a ellos también en el baile conmigo. Cuando yo diga su nombre ellos no van a olvidar ese momento porque Frankie acaba de hacer una inspiración con mi nombre. Ayer se lo hice a cuatro o cinco personas y eso es muy grande para ellos. Hay que estar muy pendiente, un sonero se inspira de lo que ocurre en el momento. Si veo una muchacha y me gusta como baila y menea la cintura pues voy a decirle algo, si veo a un muchazo que se acaba de resbalar bailando y se tropezó, en broma lo voy a decir y luego me disculpo y me río con él. Si yo no veo a la gente bailando o riendo eso es un sufrimiento grande para mí porque pienso que no estoy haciendo mi trabajo dignamente o algo esta sucediendo, no estoy conectando con ellos.
F.O.- En algunos países conocen todas tus canciones pero, sin embargo, no saben quién es Frankie Vázquez ¿A qué crees que se debe?
F.V.- Es fácil de entender. Ustedes en los sesenta cuando escuchaban a Willie Colón nunca decían Héctor Lavoe, pero al que escuchaban era a Héctor Lavoe en Che che colé, Juana Peña, pero no decían el nombre de él, Willie Colón y su Orquesta. Con Ray Barreto no decían Adalberto Santiago, atrás del disco en pequeñas letras decía Adalberto Santiago. Muchas de las primeras grabaciones no van a decir Frankie Vázquez. Con el Conjunto Libre, Sonora Matancera, Javier Vázquez y su Orquesta, Frankie esta atrás en unas letras pequeñitas que dice Frankie Vázquez, pero nadie sabe que soy yo. Eso me pasa en el fin del mundo, cuando lo llegan a saber se sorprenden. ¿Rayos eras tú? Da pena que fui yo.
Cuando nosotros decimos Gran Combo no tenemos que decir Rafael Ithier, ya reconocemos quién es el líder. Y Rafael por más que quieras no va a cambiar el nombre, no va a poner Rafael Ithier y el Gran Combo. Eso es lo digno ¿entiendes? Cuando Meñique cantó con Willie Rosario el primer disco, decía Willie Rosario y su Orquesta, atrás venía una foto pequeñita pero ustedes iban a ver a Willie Rosario. Podía cantar Frankie Figueroa o Meñique pero ellos no eran los estelares, no eran los dueños de la orquesta. Cuando quieras ser un cantante reconocido hazte tu propia orquesta y llegarás a ser más reconocido de lo que eras antes. Si Héctor Lavoe no se va de Willie Colón es el público el que iba a decir Willie Colón y Héctor Lavoe porque los primeros cuatro o cinco discos lo que se reconocía era Willie Colón. Cuando comprabas los discos de Ray Barreto no decía Adalberto. Estas comprando Quítate la máscara pero no dice Adalberto Santiago. Ellos se superaron porque todos dejaron la orquesta donde cantaban. También Pete El Conde con Pacheco.
Julio Mena:- El ejemplo más terrible es el de Willie Rosario.
F.V.- Ese no ponía ni las fotos ni los nombres. Hay discos donde no menciona a los cantantes. Ahí hay que pensar que es por el ego. Willie siendo tan afincador debe de ser más abierto con su público, con su gente y con sus músicos. El ha hecho a muchos músicos pero muchos músicos lo han hecho a él.
Sigo con la respuesta a Felipe. Para arreglar eso quise hacer mi propia orquesta, hice Los Soneros del Barrio, pero como no quería estar atado a un contrato con mi nombre no puse Frankie Vázquez y los Soneros del Barrio, yo hice lo que Rafael Ithier y puse Los Soneros del Barrio featuring Frankie Vázquez. Entonces cuando estas featuring no estas atado a ningún contrato y puedo grabar con quien me plazca. Y a pesar de que hice mi orquesta Los Soneros del Barrio me hacen esa pregunta todavía ¿Cuándo vas a hacer tu propia orquesta? Pero si ya tengo mi propia orquesta. Pero yo no me luzco poniendo mi nombre al frente y no estoy pillado en un contrato con el nombre mío. En Nueva York cuando oyen Los Soneros del Barrio saben que es mi orquesta y no tengo que poner mi nombre en ningún lado. Tengo que lograr eso en diferentes partes del mundo. Si hubiese puesto Frankie Vázquez y Los Soneros del Barrio no habría cantado con Spanish Harlem, con Grupo Caribe o con miles de orquestas. Para mí es como decir que cuando me reconozcan, me lo habré ganado. Ya no tengo la desesperación de cuando tenía veintiún años y era teenager y quería llegar a ser famoso o popular, tantos años cantando me hacen pensar así. Muchos podrán decir ¿Por qué te costó tanto llegar a ser popular? Pues llevo cantando desde 1974, desde los noventa soy popular, a mí antes nadie me reconocía. Los Hermanos Lebrón me han pedido poner el nombre mío, poner Los Hermanos y Frankie Vázquez. Yo les dije que no quiero que hagan eso. Pero ¿por qué? dicen ellos, si es mejor para la promoción. Yo les digo ¿sabes por qué? Porque sería una falta de respeto, lo que yo canto son las canciones de Pablo Lebrón y como no puede cantar pues estoy ahí con orgullo porque le adoro. Yo quería siempre en mi vida cantar Salsa y control y esas canciones de él.
Con Hermán llevo cantando treinta y dos años y nos volvimos populares en los últimos quince. Cuando nos juntamos en el Conjunto Libre hicimos algo increíble, la gente decía ¡ah! Se buscaron dos soneros, dos improvisadores, que sólo se encuentra uno en una orquesta, y aquí hay dos. Todos los lugares se llenaban para vernos con Manny. La cuestión es que yo le saco lo mejor a Hermán y Hermán me saca lo mejor a mí. Somos como hermanos verdaderos. Nos juntábamos y hacíamos coreografías que ya no se hacían en las orquestas. En Nueva York se decía, vamos a ver a Ray Barreto. Ya, pero Barreto lo que tiene es a Billy Carrión y no es un sonero. Vamos a ver a Pacheco. Ya, pero están Ray Viera y Casanova, pero Casanova después de dos canciones ya no se le oye igual. Vamos a ver a Manny Oquendo. Si, porque esos dos nos van a dejar impresionando. Ahí estábamos uno detrás del otro sin parar, Hermán comenzaba y yo seguía con Obsesión, él cantaba Decídete y yo cantaba No critiques, él cantaba Tú me perteneces y yo cantaba Sabor a mí. Había números en los que yo le pedía el micrófono y me decía: Es tuyo, y también ocurría al revés. Cuando logramos eso mismo con Spanish Harlem, con Ray de la Paz, fue más grande todavía. Ray me decía: Oye, tu tienes mucha energía, yo tengo mi edad y tu eres un chico. Estábamos con mucha chispa, Ray es ya un sonero completo. Era una gracia ver a Spanish Harlem cuando nosotros estábamos.
F.O.- ¿Cómo esta ahora Spanish Harlem Orchestra?
F.V.- La orquesta ahora esta enfocada más a los músicos. Cuando la gente va a ver a Spanish Harlem no conoce a Willie Torres ni a Marco Bermúdez, no les han visto en su vida y no han grabado canciones que sean populares. Ahora, si es Rubén Blades, Ray de la Paz, Hermán Olivera o yo cantando las canciones de Spanish Harlem pues es diferente. Ellos se tienen que dar a reconocer y hay formas de hacerlo, hay quien nace con el talento y hay quien tiene que ejercerlo. Marco Bermúdez nace con el talento pero no tiene la carisma, es muy limpio, muy sano, calladito, canta sus canciones pero no brega con el público, le falta experiencia pero es mejor que Willie. Willie Torres nunca había cantado en su vida, lo que hacía eran coros y montarle orquestas a Rey Ruiz, a Danny Rojo, a Michael Stuart, a Miles Peña. Lo que hacía era montar la orquesta, hacer coros y dirigirla. A Oscar Hernández le dio por traerle a cantar a Spanish Harlem. Pero si nadie le conoce, y en este grupo tienes que traer un cantante que sea reconocido como sonero. Oscar cambió eso, dijo: Yo soy aquí el director musical y voy a cambiar el formato de la banda, quiero el show de la orquesta, no quiero que los cantantes sean el foco. Ahora en los temas, después del soneo, rápidamente se va al mambo.
En el segundo disco a mi me botan de Spanish Harlem. Hermán se fue porque tenía compromisos con Eddie Palmieri y una noche no pudo participar con nosotros. Oscar decidió que si iba a darle mas prioridad a Eddie Palmieri que a esa banda, había que buscar a otro cantante. Si llega a haber sido por Ray y por mí, nunca se habría ido Hermán, porque entre Ray y yo habríamos cantado las canciones de él mientras llegaba. No se perdía nada, en la próxima presentación llegaba él y estábamos los tres. Oscar lo sacó del grupo. Pero eso también le iba a pasar con Ray y conmigo porque teníamos nuestras propias orquestas. Entonces cuando me botaron a mí, traje dos ideas que quise grabar con mi orquesta. Quise grabar Cuando te vea y Maestro Rumbero. Le dije a Oscar, Voy a grabar Cuando te vea con mi orquesta, y a él se le metió en la mente. Cada vez que estábamos de viaje se acercaba y me decía Vamos a hacerlo aquí en Spanish Harlem. Oscar me convenció.
Oscar me llamó para botarme el día del cumpleaños mío, el seis de enero, me cantó Happy birthday en el piano y luego me dijo Oye Frankie, te estoy llamando además de para decirte feliz cumpleaños para decirte que nosotros no vamos a poderte aguantar mas en la banda. Me quedé… Pero Oscar ¿qué estas haciendo? Ya se fue Hermán y ahora me voy yo ¿Qué estas haciendo con la banda? Me dijo que tenía en vista otras cosas y yo no estaba ahí. Yo le dije que Cuando te vea y Maestro rumbero no se iban a hacer. Oscar me dijo que ya había mandado hacer los arreglos y no iba a gastar más pesos para hacer otros porque yo no fuera a cantarlo. Perdona Frankie pero voy a darle Cuando te vea a Ray de la Paz y Maestro Rumbero a Willie Torres. Yo le dije que si hacía eso, yo lo iba a grabar con mi orquesta Los Soneros del Bario e íbamos a desafiarnos. Yo nunca le falté al respeto a Oscar para que me tratase así. Le dije, Lo que quieres es dañarme, eso es mala fe tuya, me llamas el día de mi cumpleaños para botarme, quieres dar los números que yo planteé, que traje y que me convenciste para hacerlos aquí y que iba a hacer con mi orquesta. Pues yo los voy a grabar con mi orquesta y van a ser más lindos y mejores que los tuyos. Si lo que quieres es envenenarme a mí, yo te voy a envenenar a ti. Estuve envenenado con él como unos dos meses pero eso se me quitó.
Cuando ganó el Grammy, Oscar me llamó y me dijo: Sabes que este Grammy es tuyo. Yo le dije Si, pero ¿en qué casa está? Dijo Oscar, No puedo darle el Grammy a todo el mundo, vale ochenta y cinco pesos mandarlo hacer. Le contesté, Yo hubiera mandado hacer uno para tí, pero no hay problema, yo se que en el alma sientes que el Grammy es mío.
Ray de la Paz graba Cuando te vea y le queda magnífico, me encanta y se me fue quitando el veneno. Willie Torres no ha cantado en su vida y le ponen a cantar Maestro Rumbero. Si no has cantado en tu vida menos podrás hacerlo con una canción que se trata de maestro de rumberos. Willie me llama después de la grabación y me dice: Maestro, le estoy llamando, usted perdone porque usé varios de los soneos suyos en la canción. Yo me reí y le dije Willie, a mi no me molesta que hayas hecho eso, pero tu originalidad no la estas desarrollando. Debes coger un papel y un bolígrafo y escribir, es más importante que te des a conocer y de esa forma no lo vas a conseguir. Entraste en una orquesta, Spanish Harlem, en la que te puedes dar a conocer, lo tienes fácil. Tienes que poner de tu parte ahora, no hagas cosas que otros han hecho. Ahora en los soneos tienes que darte a reconocer y si has hecho lo que yo hice no te estas dando a reconocer.
Había un propósito por el cual me botaron, tengo que tener eso en la mente mía, y es que había mejores cosas para mí. Eso saqué de positivo.
F.O.- ¿Qué sabes del nuevo disco de Spanish Harlem?
F.V.- Sale a finales de marzo. Estoy loco por escuchar a los muchachos, ellos dicen que musicalmente han puesto de su parte y esta mucho mejor. Están en su apogeo. Musicalmente es lo mejor que han hecho. Estoy rezando para que hayan hecho también una digna parte vocal. Los muchachos me dicen, No sabes la falta que haces en Spanish Harlem. Yo les digo que no sufran, que estamos juntos en The Bronx Horns.
F.O.- Gracias Frankie por este rato tan agradable.
F.V.- Gracias a ti, a Jesús y a Julio.
Frankie Vázquez y la Orquesta del Solar en Juanchito - 1 febrero 2007.