| Entrevista a Eddie Torres |
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El maestro Eddie Torres ha desarrolado un estilo de baile muy característico que es muy demandado por los estudiantes de baile. Su forma de marcar los tiempos o conteo ha facilitado el aprendizaje notablemente. Allá donde acude a impartir sus clases maestras tiene una sobresaliente aceptación. Durante veintiún años acompañó a Tito Puente por los escenarios de todo el mundo ejecutando vistosas coreografías que ya forman parte de la historia.
Conversamos con Eddie Torres tras sus clases magistrales en el 5º Simposium Internacional de Salsa de Madrid.
Entrevista realizada el 8 de abril de 2007.
Felipe Ortiz: ¿Cuál es el estilo mas requerido por los bailadores en tu estudio de baile?
Eddie Torres: Los bailadores cuando van a mi estudio piden el estilo que se conoce como estilo de Nueva York. Mucha gente piensa que yo he sido uno de los autores pero yo no me doy ese crédito porque el estilo de Nueva York ha sido el fruto de la colaboración de muchos bailarines durante muchos años. Yo vengo aprendiendo y he desarrollado mi estilo de lo que he aprendido de los bailarines del famoso Palladium de la época de los años cincuenta y también de gente de distintas nacionalidades. Había gente que traía el estilo de Ballroom que desarrollaba las manos y el cuerpo. Los bailarines de todas la nacionalidades traían el estilo de la calle. Así en el Palladium se producía una fusión de las distintas ideas y sentimientos de las raíces de los sitios de donde vienen. Yo estudiaba un hombre, que era un maestro del jazz, que le metía al mambo un estilo bien lindo en el jazz, con mucho movimiento de cuerpo. También venían muchachos que le metían mucho zapateado. Pienso que el estilo de Nueva York fue una colaboración de muchos, no una creación de Eddie Torres. Pero cuando vienen a Nueva York buscan este estilo. Hay tanto ahora para ofrecer a los bailadores que no se les puede decir que hay sólo un estilo. Cada país tiene su estilo, en Puerto Rico hay bailarines que han contribuido como Tito y Tamara, que son unos de mis favoritos, alumnos de Papito Jala Jala y de Aníbal Vázquez, el famoso Aníbal Vázquez de los Mambo Aces del Palladium. Los muchachos de hoy en día han tenido la oportunidad de tener el beneficio de los maestros de antes.
En el tiempo del Palladium la gente no utilizaba el método de enseñanza que se usa hoy. Antes la forma de aprender era solamente mirar y las explicaciones no se hacían marcando los tiempos. Se tocaba la clave, marcaban el paso pero sin explicarlo. Antes se usaban mucho los ojos, la gente miraba, imitaba y así es que aprendían. La técnica del marcado vino después, yo le doy ese crédito a una señora italiana que se llama June Laberta, ella vivió en Nueva York y fue tremenda maestra de Ballroom, lo que se conoce como Bailes de Salón. Yo la conocí en un club muy popular que se llamaba El Corso, me invitó a su estudio para enseñarme lo que hoy conozco de la teoría. En 1958 con lo que ella me enseñó, empecé a sacar lo que yo aprendía de la calle y lo llevé a los salones de baile a las clases y empecé con el conteo que es la técnica que se esta usando hoy. Yo veía que había una falta de educación. Los bailarines del Palladium bailaban de forma muy espontánea, había mucha variación y no se copiaban unos a otros. Eso es lo que a mí me fascina cuando veo que alguien tiene su propio estilo. Yo les digo a mis alumnos que utilicen los estilos de los maestros pero que también usen su imaginación para poder desarrollar un estilo propio. Me parece que es muy lindo que aprendan mi estilo pero el estudiante tiene que desarrollar su identidad en el estilo. Esto es algo que yo expongo mucho en mis clases.
Hoy en día lo que me deja maravillado es que se puede aprender en un año lo que a nosotros nos llevó diez o quince años. Los alumnos con la teoría y la técnica están bailando ahora a un nivel mucho mas alto que en aquellos tiempos. Lo que era muy lindo en aquellos tiempos era que la gente aunque no conociera la técnica, los pasos y los movimientos, no pensaban tanto en esa parte y lo que se tiraban era a gozar, a divertirse. Hoy en día si entras a alguno de los clubes los estudiantes están dando clases en los salones y las mujeres dicen que no han ido allí a tomar clase, que han ido a disfrutar y a bailar. Ahora se piensa mas en la técnica, a veces se olvidan de que cuando uno llega al salón es para liberarse, relajase y divertirse. Desde los 50's hasta los 80´s salías sudado y con una sonrisa de acá a acá. Uno preguntaba ¿Gozaste? Muchacho, esta noche me he dado un banquete. Sabían poco, no sabían contar pero era espontáneo, sentían la música y era bien natural. Ahora hay técnicas y la enseñanza ha llegado a un nivel muy alto. Ahora veo que este baile se respeta por el mundo como un arte. En mis tiempos era aprender de mamá y papá, los vacilones eran en la calle o en las casas, no era tan profesional y ha llegado muy lejos. Fíjate que en 1997 tuve la oportunidad de bailar con Tito Puente para el presidente de los Estados Unidos.
F.O.- ¿Cómo surgió la idea de grabar el disco Mambo City?
E.T.- ¡Qué pregunta mas chévere! Eso comenzó porque en esos tiempos, estamos hablando de principios de los 90's, la música dio un cambio, apareció en ese momento la salsa romántica. Empezó con Eddie Santiago, Luís Enrique.... en ese tiempo el gran promotor de Nueva York, que todavía lo es, es Raphy Mercado y empezó a promover todos los artistas de ese género. Como bailarín yo pensaba que la salsa romántica era buena para bailar, a mí me gusta, pero no se debe botar la música de ayer de Machito, de Tito Puente, de Tito Rodríguez, la música fuerte para bailar. Yo pensaba que era bueno que se mantuviese la tradición y entonces con ese disco yo quería comprobar que se podía meter la idea de la salsa romántica con la salsa dura, la salsa típica de los 50's muy bailable. Yo le llevé la idea a Raphy Mercado y le dije que iba a ser la idea de hoy y del mañana porque debía de haber una variación en la música. El me dijo que yo estaba equivocado porque ese estilo de música no iba a ser popular de nuevo. Yo tengo que dar mucho crédito a la gente de Colombia porque los discos de los colombianos salieron con la salsa fuerte y dura que es la que gusta al bailador, el Grupo Galé, Niche. También cuando los bailarines ya tenían experiencia por las clases empezaron a pedir música fuerte para bailar. Ese CD no se vendió mucho cuando lo saqué. Cinco años después, cuando cambió el ambiente, de nuevo afloró. Si oyes las grabaciones verás que hay salsa romántica con música movida y fuerte para el bailador. Una cosa muy linda de esta música es que hay distintos modos. Por ejemplo, cuando estoy bailando con mi esposa, si hago tres números uno va a ser suave y romántico, otro será mas fuerte, otro mas jazz. Como tiene tantos modos le ofrece al bailador distintas expresiones. Oscar dLeón, Tito Puente, Mark Anthony, Irakere, Issac Delgado...hay tanta variación. En mi casa tengo una colección muy variada, eso da muchas ideas para el que monta coreografías, jazz, flamenco, ballet, hip hop. Ya no debería llamarse esto Congreso de la Salsa sino Congreso del Baile. Yo soy tradicional porque me crié en la época de Fred Astaire o Gene Kelly en aquellos tiempos que se vestían bien galán. Ahora admiro a los jóvenes, yo nunca podré hacer lo que hacen los jóvenes de hoy en día. Cada generación viene con sus ideas.
F.O.- A mi me parece que Oscar Hernández hizo una copia de ese disco con la Spanish Harlem Orchestra ¿Qué opinas?
E.T.- ¡Qué bien! La gente me decía que grabase otro pero yo decía que lo mío era concentrarme en el baile. Le dije a Oscar que siguiera con el concepto de grabar los temas de antes porque lo mío era bailar. El me dijo que estaba bien, que iba a seguir con eso y entonces formó Spanish Harlem, así que tú lo viste clarito.
F.O.- ¿Qué sensaciones distintas se experimentan cuando se baila con una orquesta en vivo?
E.T.- Imagínate veintiún años trabajando con el maestro Tito Puente, siempre bailando en la tarima con esa orquesta detrás tan fuerte y tan bella. Después cuando el maestro falleció yo bailaba en las pistas. No se puede comparar en nada, especialmente con la orquesta de Tito que cuando hacía un show no había quien se le paraba. Una vez tuvimos una experiencia muy linda. Llegó la Orquesta de la Luz de Japón e hicieron un show en el Madison Square Garden de Nueva York y causaron sensación. Tito me llamó y me dijo: Mira Eddie, vamos a tocar con la Orquesta de la Luz y han causado tal sensación que quiero preparar un show para que la gente recuerde quién soy yo. Entonces yo le monté tres números con cuarenta bailarines. El tocó al final un tema con la Orquesta de la Luz con un sólo de timbal y Nora cantando. Después vino la pausa y luego empezó Tito Puente con el número Para los Rumberos. En ese momento salieron los cuarenta bailarines a bailar con Tito y el set duró cuarenta minutos. Esa noche se lució Tito y terminó con todo el público de pie. Cuando la Orquesta de la Luz vio la coreografía que yo había montado con Tito se quedaron impresionados. Al día siguiente recibí una llamada en mi casa del director de la Orquesta de la Luz, quería saber si era posible contratarme para hacer coreografías a la Orquesta de la Luz. Yo le agradecí la oferta pero le dije que la coreografía mía era exclusiva para el maestro Tito Puente. Entonces me dijo que si era posible darles una clase de una hora. Dije que en esos momentos no tenía tiempo. Me contestó que estaban dispuestos a pagarme diez mil pesos para venir a enseñar un hora. Déjame pensar...estoy de camino, dije. Los japoneses son muy precisos y a la hora pararon y me pagaron. Grabaron un poquito para un video que iban a sacar. A Tito Puente le preguntaron en una entrevista acerca de la Orquesta de la Luz, la nueva sensación de Japón, y Tito contestó: Pienso que ellos tocan una salsa japonesa muy buena.
F.O.- ¿Qué recuerdos tienes junto a Tito Puente?
E.T.- Pienso que la carrera que hice con Tito no fue coincidencia. Nacimos en el mismo hospital y nos criamos en el mismo barrio. Tito me dijo que yo había nacido para ser embajador de baile y él para ser embajador de música. Fíjate, cuando hicimos la presentación para el presidente de los Estados Unidos había una fila para saludarle y cuando le tocó el turno a Tito le dijo: Mi nombre es Tito Puente y soy el embajador de la música latina para el mundo entero. El presidente le dijo que no necesitaba presentarse porque era un fanático suyo. Tito le dijo: Si usted se porta bien, después de la presentación le voy a firmar un autógrafo. Tito era así, muy sencillo y muy charlatán, le gustaban los chistes y gozar. En los ensayos y en los shows, cada vez que entraba por la puerta lo primero que soltaba era un chiste.
Cuando estaba en los últimos momentos de su vida yo era consciente de ello, pero a Tito no le gustaba que le tratasen con pena. Era muy alegre, positivo y agresivo con la vida. Diez años antes de fallecer los médicos le dijeron que tenía que parar y cuidar su salud porque tenía alguna de las válvulas del corazón mal. El prefería seguir trabajando hasta que no pudiese trabajar más, a quedarse en casa. Siguió trabajando hasta que en un show con la sinfónica de Puerto Rico le dio un infarto y le trasladaron a Nueva York. Y cuando le llevaron al hospital en una silla de ruedas una señora le reconoció y le dijo: ¡Qué alegría verle!¿Qué le pasa?¿Por qué esta aquí? Y Tito le contestó: Estoy aquí porque estoy embarazado, y el papá es Ricky Martin.
Tito llamaba a mi casa y me decía: Ponme a tu mamá, porque los dos eran charlatanes, se decían chistes los dos.
F.O.- Si tuvieses que elegir alguna de las orquestas actuales para bailar con ellos en el escenario ¿Con cuál te gustaría estar?
E.T.- Mira ahora el 23 de Junio hago un espectáculo en el Lincoln Center con la original Orquesta de Tito Puente, estará en los timbales el hijo de Tito Puente y también Tito Rodríguez Jr. además del bajista Cachao. Me gustaría estar siempre con la música de Tito. También me gustaría trabajar con la orquesta de José Alberto, es un showman, tiene carisma y sabe animar al público y ahora sabe bailar también. Me gusta también la música de Alfredo de la Fe, los violines, esa música charanga. Me gusta la Orquesta Broadway, la Orquesta Novel, Pacheco, es una música que te conmueve de una forma distinta.
F.O.-¿Cuál crees que es el causa de que se cierren en Nueva York los clubes de música en directo?
E.T.- Desgraciadamente en el día de hoy aunque hay mucho ambiente de baile, los bailarines no apoyan las discotecas por esta gran razón, los bailarines hoy en día piensan más como atletas, toman jugos y agua y no les gusta gastar dinero. La gente no entiende que la discoteca es un negocio y se van a quejar cuando se cierre. Los dueños no quieren programar salsa porque no es un negocio. También los propios bailarines ahora alquilan locales para hacer Bailes Sociales, les cobran a los bailarines diez o quince pesos y ahí pueden vestir como ellos quieran con zapatos, con tenis, con pantalones rotos y no tienen que preocuparse en gastar dinero en bebida, toman toda la noche Red Bull y agua. Ahora todas las semanas hay Sociales y le han quitado todo el negocio a las discotecas. Los músicos dicen que se están muriendo de hambre. El bailarín no esta consciente de que si no apoya al club se va a acabar eso.
Yo tuve la dicha de vivir un tiempo en que entrabas en un club y por cinco pesos desde la doce del día hasta las doce de la noche tocaban cinco orquestas de las grandes con dos tarimas. Aquí empezaba Palmieri y enseguida que terminaba, pum Barretto en la otra tarima, después Harlow, terminaba Harlow y Tito Puente. Eso toda la semana por cinco pesos.